Valeria Bernasconi Mutti
Nacida en Salto, Uruguay, Valeria Bernasconi aprendió a mirar el mundo como quien escucha un secreto: con paciencia, con asombro, con la delicadeza de quien sabe que la belleza aparece cuando nadie la apura.
Formada entre fórmulas químicas y teclas de piano, su sensibilidad se mueve entre la precisión y la música. La fotografía llegó a su vida como un territorio nuevo, pero pronto se volvió refugio: un modo de respirar la naturaleza y dejar que las aves —sus luces, sus gestos, sus fugas— le revelen un lenguaje propio.
En el intercambio con colegas encontró también un espejo. Adriana y Pino la bautizaron “ojo de lince”, no por azar, sino por esa capacidad suya de descubrir lo que el resto pasa por alto y convertirlo en imagen: un destello, un movimiento mínimo, una verdad que apenas dura un instante.
